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En
la alergia hay 3 tipos de tratamientos:
-
preventivo: es el control ambiental o de desalergenización o
evitación de la causa: es indudablemente el más efectivo,
pero no siempre factible.
-
sintomático: es el tratamiento medicamentoso. Solamente el Médico
Alergólogo debe decidir
individualmente
cuáles son los medicamentos a usar y por eso no se dan aquí
consejos "a distancia", entrando en detalles farmacológicos.
Recordemos que no hay enfermedades, sino enfermos.
-
etiológico o causal: es la inmunoterapia, también llamada
vacuna antialérgica.
A- Inmunoterapia
B- Control ambiental
-
ácaros
-
hongos
-
pólenes
-
epitelios de animales
-
ocupacional (laboral)
-
tabaco
A-
Inmunoterapia: también llamada vacuna antialérgica
o hiposensibilización: consiste en la administración de
dosis progresivas, generalmente por vía subcutánea o también
sublingual, del alergeno que produce la enfermedad
alérgica a tratar (asma, rinitis, conjuntivitis, polinosis, etc.),
con la finalidad de aumentar la tolerancia al mismo, por la modificación
del sistema de defensa del organismo. Exige constancia y cumplimiento
y un seguimiento de varios años, pero es el único tratamiento
dirigido hacia la causa de la enfermedad alérgica. Su eficacia
y seguridad están bien demostradas y además avaladas por
la OMS (Organización Mundial de la Salud) y la EAACI (Academia
Europea de Alergología), siendo los resultados muy satisfactorios,
sobre todo a largo plazo.
La
inmunoterapia debe ser indicada y supervisada siempre por un Médico
Alergólogo. Los expertos Alergólogos aconsejan iniciar la
inmunoterapia "en cuanto antes" para evitar la evolución
y cronificación de la enfermedad alérgica, en niños
sería a partir de los 5 años de edad. Reduce claramente
el consumo de medicamentos sintomáticos, bajando así el
gasto farmacéutico y mejora sustancialmente la calidad de vida.
Relación
coste-beneficio: Se considera que la inmunoterapia es eficaz cuando se
consigue una reducción tanto de síntomas como de la necesidad
de medicación. En la realidad diaria eso significa siempre un menor
consumo de medicación en beneficio del paciente.
En
los últimos años ha habido una "campaña de descrédito
de la inmunoterapia" bien orquestada, sobre todo alentada por algunos
sectores de la industria y por "expertos" espontáneos,
ajenos a la Especialidad de Alergología, que sólo se explica
con determinados intereses comerciales, emparejados con un desconocimiento
de los mecanismos inmunológicos de la alergia y del asma. Actualmente
está demostrada y generalmente admitida la complementación
de medicación sintomática e inmunoterapia.
B- Control ambiental
1-
Ácaros: este alergeno es la causa principal de la alergia al
polvo de casa. No puede ser eliminado por completo, pero si se puede reducir
su cuantía. Las condiciones óptimas de desarrollo de los
ácaros son 25º de temperatura y 85% de humedad. El sol y la
frecuente ventilación son sus principales enemigos.
Limpieza
frecuente de la casa: sin levantar polvo (!). Puede usarse fregona, pero
no escoba. Se recomiendan aspiradoras
potentes y es muy importante que vayan provistos de filtros HEPA
o mejor todavía con filtro de agua (!). Deben aspirarse
también periódicamente el colchón y el somier. Para
las superficies se usarán bayetas húmedas. Han demostrado
ser muy eficaces las bayetas de microfibras sintéticas con poder
electrostático (droguerías). Hay que evitar las alfombras
y moquetas, es decir todo lo que acumula polvo. Debe lavarse con frecuencia
la ropa de la cama (al menos 2 veces por semana), las cortinas (1 vez
al mes). El colchón será de látex o goma-espuma (siempre
que no exista una alergia al látex).
Acaricidas:
son sustancias que interrumpen el ciclo de desarrollo de los ácaros
en el hábitat. Es muy importante, después de aplicar un
acaricida en forma aerosólica, realizar una limpieza a fondo, porque
producen alergia tanto los ácaros muertos y sus deyecciones, como
los vivos. Su aplicación se repetirá cada 3 meses. Se venden
en farmacias y las instrucciones detalladas vienen en el prospecto. Su
empleo es muy útil.
Fundas
anti-ácaros: la cama es el sitio más propicio para el
desarrollo de los ácaros (calor, humedad y escamas
de la piel), por eso es el sitio de mayor concentración de ácaros
y de sus desechos. Las fundas protectoras anti-ácaros recubren
herméticamente el colchón y la almohada, impidiendo así
el paso de las partículas alergénicas de los ácaros
del colchón al paciente, aunque permite el paso de la transpiración
normal del cuerpo humano. Es una medida muy recomendable para los alérgicos
a los ácaros. Las fundas tienen un precio muy asequible.
Pintura
acaricida: al pintar la vivienda, debe usarse pintura lavable y mejor
aún que la pintura sea acaricida. Por un pequeño sobreprecio
reduce la proliferación de los ácaros. Se vende en tiendas
de pinturas.
Deshumidificadores:
Para desarrollarse de forma óptima, los ácaros necesitan
una temperatura de 25% y una humedad
del 85%. En zonas de mayor humedad (sobre todo clima costero), un deshumidificador
puede reducir notablemente el crecimiento de los ácaros y de los
hongos, reduciendo así la "presión antigénica.
Deben usarse de forma continua y en lugares cerrados. Son de precio asequible
(desde unos 250.- EUR), consumen electricidad como un frigorífico
y no necesitan mantenimiento.
Limpiadores
de aire: son aparatos que hacen circular de forma continua un caudal
de aire a través de filtros (microfiltros, carbón activado,
electrostáticos), limpiando así el ambiente de partículas
suspendidas en el aire. Pueden ser de utilidad, aunque el precio es todavía
algo elevado.
2. Hongos: Las esporas o células reproductoras
de los hongos, son un contaminante ambiental muy difícil de eliminar.
Abundan en las épocas húmedas y relativamente cálidas
(otoño, primavera). En el domicilio hay que eliminar los focos
de humedad (goteras, filtraciones). El sol y la frecuente ventilación
son sus principales enemigos. Los deshumidificadores son altamente eficaces
(ver ácaros).
3. Pólenes: Los pólenes son las células
reproductoras de las plantas y son muy difíciles de eliminar. Se
limitan habitualmente a los meses de primavera, siendo peor las primeras
horas del día.
Medidas
de control ambiental: en la época primaveral:
-
Evitar el monte y el campo. Preferirá la costa y la playa.
-
No abrir las ventanas de casa.
-
En días soleados con viento procure quedarse en casa.
-
Realizar pulverizaciones con agua de grifo y un pulverizador en las
habitaciones. Reduce notablemente la concentración de pólenes
suspendidos en el aire.
-
Usar el aire acondicionado con filtros de polen.
-
No hacer ejercicio, ni correr, andar en bicicleta o en moto en plena
polinización.
-
Los viajes en coche se harán con las ventanillas cerradas y con
aire acondicionado y/o con filtro de polen.
-
El uso de mascarillas y de gafas puede ser muy eficaz para disminuir
el contacto con los pólenes y por ello los síntomas de
alergia.
-
Tomar correctamente la medicación indicada por su Médico
Alergólogo.
-
Informarse diariamente sobre la concentración polínica
en su zona (prensa, radio o web: http://www.polenes.com
, http://www.diariomedico.com/
)
4.
Epitelios de animales: Los residuos de los animales (pelos, escamas,
plumas, saliva, orina, heces) de los animales son una importante fuente
de alergenos, tanto en medio rural como en urbano (gatos, perros). Cuando
su Médico Alergólogo confirme el diagnóstico de alergia
a un animal, este debe ser apartado por completo del domicilio. No sólo
hay que evitar el contacto directo, sino también el indirecto.
Como a veces esta medida plantea auténticos
problemas familiares, existen métodos menos "drásticos",
aunque nunca tan eficaces:
una solución tópica especial con la que se lava y/o
frota semanalmente a la mascota. Se vende en farmacias.
5. Ocupacional (laboral): Cuando se demuestra que una persona
padece alergia a consecuencia de la exposición (inhalación,
contacto) a sustancias presentes en su trabajo, su Médicos Alergólogos
le aconsejará:
-
cambio del puesto de trabajo
-
evitación estricta de las sustancias causantes (inhalación,
contacto)
-
revisión de sistemas de extracción
-
medidas de protección individual (mascarillas, filtros)
6. Tabaco: "Dejar de fumar es facilísimo;
yo lo he dejado muchas veces" escribió hace un siglo el escritor
norteamericano Mark Twain, explicando su adicción con una de sus
irónicas paradojas. A pesar de reducir el tabaco
en más de 10 años la expectativa de vida, más del
36% de los españoles es adicto a esta droga. Aunque la nicotina
es lo que produce la adicción, el humo del cigarrillo contiene
alquitrán, arsénico, cianuro, monóxido de carbono,
etc., es decir unos 400 tóxicos y 43 agentes cancerígenos
conocidos. Genera en el organismo radicales libres, moléculas inestables
que atacan a las células. El resultado es la oxidación y
el envejecimiento de los tejidos corporales. La inhalación activa
o pasiva del humo de tabaco es una de los agentes peores en la evolución
del asma, rinitis y sinusitis, tanto o más que la propia alergia,
amén de otras patologías que es capaz de provocar. Por consiguiente
es fundamental dejar
de fumar por completo si tiene algún problema respiratorio, o algún
hijo o familiar con el que convive (cofumador). Si la propia fuerza de
voluntad no es suficiente, se aconseja recurrir a ayuda médica
para dejar este vicio perjudicial.
4 millones de personas mueren cada año en el mundo como consecuencia
del tabaco. Es como si 27 aviones Boeing 747 llenos de pasajeros se
estrellaran cada día.
-
1 de cada 4 muertes ocurridas cada día en España se debe
al tabaco.
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En España se mueren al año unas 50.000 personas debido
a los efectos del tabaco, es más del doble del total de los que
produce el SIDA, las drogas y los accidentes de tráfico juntos.
-
El fumador medio, debido a su adicción, pierde más de
1 día de vida a la semana.
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Los hijos de fumadores inhalan el humo equivalente a 150 cigarrillos
al año.
-
Los gastos directos acumulados de un fumador por comprar 1 paquete de
tabaco al día a lo largo de su vida, equivalen al valor de un
piso. Los gastos indirectos (sanitarios y esperanza de vida útil)
suponen más del doble.
editor-productor-propiedad
: alergianet (jkothny)
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