DIRECTORIO PROFESIONAL DE MÉDICOS ESPECIALISTAS EN
ALERGOLOGÍA DE EJERCICIO LIBRE EN ESPAÑA
LA POLINOSIS


La alergia a los pólenes afecta en España a cerca del 20% de la población, más en el medio urbano, y es causado principalmente por las gramíneas (80%), el olivo y la parietaria. La sintomatología suele ser conjuntival, nasal y/o bronquial (asma). El conocimiento del calendario polínico y las nociones de Palinología son fundamentales para un correcto procedimiento diagnóstico y terapéutico. El tratamiento se divide en 3 partes:

  • control ambiental,
  • tratamiento sintomático y
  • tratamiento etiológico (inmunoterapia).

La polinosis, también llamada fiebre del heno, es, después de la alergia a los ácaros, la alergosis más frecuente en nuestro medio. Conocida y descrita ya por los griegos y árabes, se denominó en la Edad Media "fiebre de rosas". La primera descripción científica hizo Bostock en 1819, siendo él mismo polínico, achacando su mal a las temperaturas estivales.

En 1873 Blackley demostró la etiología de la polinosis mediante pruebas cutáneas y de provocación, describiendo meticulosamente la concentración polínica en el aire mediante trampas de pólenes. Los primeros intentos de hiposensibilización fueron realizados con éxito a primeros de siglo por Dunbar y Noon.

En los países industrializados la polinosis puede afectar hasta el 20% de la población, siendo más frecuente en el medio urbano, debido a las partículas de polución. No existe preferencia por sexo, pudiendo comenzar la sintomatología a los 5 años de edad y se hace más rara en los mayores de 60 años. El máximo se suele alcanzar entre los 15 y 30 años de edad.

Causa:

El polen es el gametofito masculino de las plantas superiores que en épocas determinadas, preferentemente en primavera - verano van en búsqueda de su homónimo femenino, para garantizar la procreación de la especie. Los pólenes pueden ser anemófilos, polinizando a través del viento, son estos los que tienen mayor importancia alergizante, o entomófilos, a través de insectos, o ambófilos. El tamaño del grano del polen, que oscila entre 5 y 60m , es importante, ya que a partir de las 20m no pasan a las vías respiratorias inferiores. Los pólenes poseen 2 capas, la "exina", muy resistente y la "intina", que posee las estructuras alergénicas. Las proteínas alergénicas poseen un peso molecular entre 10.000 y 30.000 daltons, cuyas estructuras protéicas son bastante bien conocidas (ejemplo: Lol p 1,2,3,5,9, Cyn d 1, Dac g 1,2,5, Phl p 1,5, Poa p 1,5,9, Ole e 1 y muchos otros).

 

 

 

Palinología:

El que se dedica a la polinosis, debe tener conocimientos básicos, a parte de botánica, de palinología (ciencia de los pólenes), ya que la taxonomía de los diferentes pólenes es fundamental para poder correlacionar el calendario polínico con la anamnesis, y para una posterior selección de los extractos alergénicos, tanto para las pruebas diagnósticas (in vitro [RAST] e in vivo), como para la inmunoterapia. Una gran ayuda nos proporciona el contaje de pólenes que se suele publicar en muchos periódicos en la sección de Meteorología en los meses de primavera. No obstante el contaje se lleva durante todo el año y se publica en http://www.polenes.com.

Una cifra superior a 30 granos de pólenes por metro cúbico en el sporetrap, puede producir sintomatología. Aunque en plena primavera (abril-mayo-junio-julio) puede alcanzar unos valores de varios centenares de gr/m3, que en el medio rural se multiplican. Recordemos que una sóla espiga de trigo, por ejemplo, genera unos 4 millones de granos de pólenes.

Tipo de pólenes:

De los miles de diferentes plantas, solamente unas 100 llegan a tener importancia alergénica. En España existen tres áreas diferenciadas dependiendo de la climatología:

  • seco continental: pólenes de gramíneas y de olivo; periodo corto e intenso, de mayo a junio.
  • seco costero (mediterráneo): primaveras prolongadas con concentraciones altas de parietaria (de marzo a septiembre) y también gramíneas.
  • verde (costa cantábrica): gramíneas de abril a junio.

Un gran número de gramíneas es de "reacción cruzada", por poseer bandas antigénicas idénticas o parecidas. De allí la importancia de la palinología. Las gramíneas principales son: Avena sativa, Lolium perenne, Hordeum vulgare, Phleum pratense, Secale cereale, Poa pratensis, Triticum sativum, Anthoxanthum odoratum, Dactylis glomerata, Arrhenatherum elatius, Festuca pratensis, Cynodon dactylon.

Las sensibilizaciones alérgicas a árboles son menos frecuentes en nuestra zona, pero no hay que descartarlas nunca. De mayor incidencia clínica puede ser Betula (abedul). En el centro y sur de España, como en los demás países mediterráneos, el olivo (Olea europaea) es de gran importancia, con sus sensibilizaciones cruzadas (aligustre, fresno, lila). Lo mismo sucede con los arbustos, destacando clínicamente el avellano (Corylus avellana). Entre las malas hierbas predomina en la costa mediterránea la Parietaria, donde puede ser una plaga endémica estacional, mientras que la Ambrosía y sus importantes sensibilizaciones alérgicas, que es característica para Estados Unidos, es prácticamente inexistente en España y en Europa.


Sintomatología:

La conjuntivitis con su eritema, picor, lagrimeo, fotofobia, la rinitis con sus estornudos en salvas, hidrorrea abundante, picor nasal con el "saludo alérgico" (restregamiento característico de la nariz y su deformación) y el prurito palatino son los síntomas más frecuentes. La participación de los senos paranasales (sinusitis) es frecuente. Sobre todo no debe olvidarse la frecuente complicación bronquial con asma estacional que puede hacerse perenne, aparte del asma al ejercicio y la hiperreactividad bronquial. Todo polínico es un hiperreactivo bronquial, es decir un asmático en potencia. También hay que destacar los síntomas dermatológicos, como la urticaria y la neurodermitis atópica que con frecuencia forma la inseparable "triada" rinitis/asma/dermatitis atópica. Al ser una atopia, es fundamental tratar esta "triada" de forma global y no sólo por sus síntomas dermatológicos.

 

Diagnóstico:

El diagnóstico clínico es sencillo por su sintomatología característica que responde bien con un tratamiento sintomático. Pero la demostración concreta de los alergenos requiere cierta destreza, porque significa algo más que pedir una batería económicamente ruinosa de pruebas in vitro (RAST). El conocimiento diario del calendario polínico, la anamnesis, las pruebas alérgicas, que son de alta especificidad y gran rentabilidad y las pruebas de provocación in situ (conjuntival y/o nasal: rinomanometría), junto con la demostración puntual de la IgE especifíca en suero, nos llevan a un diagnóstico etiológico correcto.


Tratamiento:

El control ambiental es fundamental. Evitando el campo en primavera, prefiriendo la costa (playa, alta mar), utilizando filtros de pólenes en el automóvil o vivienda y una serie de otras medidas (gafas de sol, pulverizaciones de agua, aire acondicionado, prohibición de fumar), conducen a una notable mejoría. Entre los medicamentos sintomáticos destacan los antihistamínicos orales de nueva generación, sin efectos sedativos, bien dosificados, los antihistamínicos combinados con cromonas y los corticoides por vía tópica nasal y conjuntival. No obstante, y a pesar de informaciones no siempre bien contrastadas, el único tratamiento etiológico es la inmunoterapia específica. Es altamente eficaz, ya que mejora los síntomas, aboca claramente a una reducción de fármacos, previene el asma en enfermos con rinitis y repercute favorablemente en la función respiratoria del asmático y en la hiperreactividad bronquial. Numerosos estudios multicéntricos tanto en España como en Europa (Academia Europea de Alergología: EAACI), así como la OMS (Organización Mundial de la Salud) avalan la eficacia de este tratamiento.

Finalmente, también hay que ver el lado positivo de una primavera muy florida y polinizante. Suele ser presagio de buenas cosechas vinícolas, agrícolas y de apicultores.


Juan KOTHNY POMMER
Alergólogo

 

editor-productor-propiedad: alergianet (jkothny)